-
Seis stands y un “granizado por aprender” acercaron a 109 estudiantes a la inocuidad alimentaria
-
La actividad también abrió conversación sobre microplásticos en alimentos y su posible impacto, conectando aula, salud pública e industria.
Ronny Rosales Robles
Encargado de Comunicación y Mercadeo, Sede de Atenas
Atenas, Costa Rica. Con un formato interactivo y pensado para aprender “haciendo”, una actividad académica vinculada a la carrera de Tecnología de Alimentos instaló seis stands temáticos para que la comunidad estudiantil pusiera a prueba sus conocimientos sobre inocuidad, riesgos en alimentos y desafíos emergentes para la salud pública.
Cuatro de los stands funcionaron como estaciones de juego y aprendizaje activo: a través de dinámicas y retos, las personas participantes respondieron preguntas y resolvieron situaciones sobre tipos de peligros en los alimentos y temperaturas seguras para la manipulación, reforzando conceptos clave que suelen marcar la diferencia entre una práctica correcta y un riesgo sanitario.
Los otros dos espacios tuvieron un enfoque principalmente informativo, con recursos visuales de alto impacto. Uno de ellos mostró la omnipresencia de los microorganismos mediante la exhibición de placas de Petri expuestas en distintos ambientes —baños, suelas de zapatos, manos sin lavar, entre otros—, permitiendo dimensionar, de forma inmediata, cómo se contamina lo que tocamos y cómo se trasladan microorganismos a superficies y alimentos. El segundo stand abordó un tema emergente: la presencia de microplásticos en los alimentos y su impacto potencial.
Como incentivo para fomentar el recorrido completo, se estableció una mecánica sencilla: para recibir un granizado, cada estudiante debía visitar al menos tres stands. La estrategia funcionó. En un periodo de dos horas, entre las 11:00 a.m. y la 1:00 p.m., se registró la participación de 109 estudiantes, reflejando una respuesta positiva y sostenida durante toda la jornada.
Desde la coordinación de la actividad se destacó que, más allá del número de asistentes, el valor principal fue doble: visibilizar el trabajo que se realiza desde Tecnología de Alimentos y acercar a estudiantes universitarios a temas de alta relevancia para la salud pública y la industria alimentaria, con un enfoque accesible, práctico y conectado con la vida cotidiana.
Con iniciativas como esta, la universidad demuestra que la educación en inocuidad no se queda en manuales: se entiende mejor cuando se experimenta, se conversa y se convierte en hábito.